Cuándo ver auroras boreales en Laponia: lo que le cuento a cada grupo la primera noche

Son las nueve de la noche en Rovaniemi, -18 grados fuera, y llevo ya diez viajes a Laponia haciendo la misma promesa a cada grupo nuevo: no puedo prometer nada. Lo digo siempre la primera noche, con una infusión caliente en la mano y todo el mundo mirándome como si yo tuviera un interruptor escondido en algún bolsillo del anorak. No lo tengo. Nadie lo tiene. Pero sí sé, después de tantas noches ahí fuera, cuándo las probabilidades juegan a nuestro favor, y es justo lo que le cuento al grupo antes de salir a buscarla por primera vez.

La temporada, mes a mes

La ventana real para ver auroras en la Laponia finlandesa va de septiembre a marzo. Fuera de esos meses hay demasiada luz —el sol de medianoche del verano ártico se encarga de taparlas, aunque ahí arriba sigan pasando cosas todo el año—. Dentro de esa ventana, si me preguntas a mí, enero es el mes que elegiría sin dudar: las noches más largas del calendario se juntan con una actividad solar que, en los últimos inviernos, viene siendo notable de verdad.

Eso no quiere decir que diciembre, febrero o marzo sean un mal mes para venir. Cada uno tiene su propia razón de ser, y de eso hablo en otro artículo. Solo digo que si lo único que te importa es maximizar horas de oscuridad y opciones, enero es la apuesta más segura.

La hora en la que de verdad hay que estar mirando arriba

Aquí va el consejo que más repito: entre las nueve y las doce de la noche es cuando concentro al grupo fuera, abrigado, con el termo cerca. Es la franja donde, noche tras noche, más veces la he visto encenderse con fuerza, antes de que el frío o el cansancio empiecen a ganar la partida y la gente empiece a mirar hacia el cálido interior del refugio. Eso no significa que no pueda aparecer antes o después —alguna vez me ha tocado sacar al grupo de la cama a la una de la madrugada, y no me ha sabido mal ni una sola vez—, pero si solo tienes un rato para estar fuera, ese es el que yo elegiría.

Cuántas noches hacen falta para no volver con las manos vacías

Esta es la pregunta que de verdad debería hacerse todo el mundo antes de reservar, y también la respuesta más honesta que puedo dar: con dos o tres noches en Laponia, las probabilidades de verla rondan el 50%. Con cinco o seis, suben a un 80-90%. Lo he comprobado viaje tras viaje, y por eso, cuando alguien me pregunta cuántos días necesita, mi respuesta siempre es la misma: los que puedas permitirte, porque lo único que de verdad está en tu mano no es la suerte, es el tiempo que le dedicas.

Lo que de verdad decide una buena noche de auroras

Después de tantos años mirando al cielo con distintos grupos, he aprendido a fijarme en dos cosas antes que en ninguna otra. La primera es la actividad geomagnética, lo que se conoce como el índice Kp: con valores de 1-2 solo se ven destellos débiles muy al norte; con 3-4, ya tenemos buenas opciones en toda Laponia si el cielo acompaña; con 5 o más, la aurora se deja ver con fuerza en medio país. La segunda, y esta es la que casi nadie tiene en cuenta, son las nubes. Prefiero mil veces un cielo despejado con poca actividad que un cielo cubierto con toda la actividad solar del mundo —porque si hay nubes, simplemente, no se ve nada—. Por eso, la noche antes de salir, yo miro antes la previsión de nubes que cualquier aplicación de auroras.

También cuenta dónde estás parado: cada 100 kilómetros más al norte desde Rovaniemi, la sensación de que «aquí se ve mejor» aumenta, y no es solo sensación. Por eso zonas como Saariselkä o Inari tienen esa fama, con menos luces de pueblo y algo más cerca del óvalo auroral.

Lo que realmente me engancha, viaje tras viaje

Podría quedarme solo con los datos, pero después de tantas noches ahí fuera lo que se me queda grabado no son los porcentajes, es la cara de la gente la primera vez que la ven moverse de verdad sobre sus cabezas. Da igual si llevo diez viajes o si es la primera vez que salgo con un grupo: ese momento sigue siendo el mismo para mí que para ellos. Por eso, aunque nunca prometa una aurora, sí prometo que voy a estar ahí fuera contigo, con el termo y la paciencia necesaria, hasta que aparezca.


¿Y si el viaje no es solo para cazar auroras? Comparo diciembre con febrero-marzo en Laponia para que decidas cuándo encaja mejor con lo que buscas. Y si ya tienes claro que quieres vivirlo conmigo y con el grupo, aquí tienes el viaje a Laponia en grupo de Full Experiences.