Hay estaciones con buena nieve, y hay estaciones con historia. A Happo-One, la estación principal del valle de Hakuba, le tocaron las dos cosas: fue sede de las pruebas de velocidad de esquí alpino en los Juegos Olímpicos de Invierno de Nagano 1998, y ese legado todavía se puede esquiar hoy, exactamente donde ocurrió. Cada vez que llevo a un grupo allí se lo cuento en el telesilla, y siempre hay quien mira la pista con otros ojos después.
Los Juegos de Nagano 1998, en contexto
Los XVIII Juegos Olímpicos de Invierno se celebraron en Nagano, Japón, del 7 al 22 de febrero de 1998: la segunda vez que el país acogía unos Juegos de Invierno, tras Sapporo 1972, en Hokkaido. Para el esquí alpino, la organización dividió el programa entre dos sedes según el tipo de prueba. Las de velocidad —descenso y súper-G— se disputaron aquí, en Happo-One; las técnicas —eslalon y eslalon gigante— tuvieron lugar en Shiga Kogen, otra estación de Nagano.
Qué se disputó exactamente en estas pistas
El descenso masculino se corrió el 13 de febrero de 1998, sobre un recorrido de 3.289 metros con 925 metros de desnivel. El femenino llegó tres días después, el 16 de febrero, sobre un trazado algo más corto, de 2.518 metros y 691 de desnivel. El súper-G femenino se disputó el 11 de febrero, y el masculino coincidió con el descenso femenino, el 16. Las pruebas de combinada, que integran manga de descenso y de eslalon, tuvieron representación en ambas sedes según la modalidad, y se las llevaron Mario Reiter, de Austria, en categoría masculina, y Katja Seizinger, de Alemania, en categoría femenina.
Por qué eligieron Happo-One
No fue casualidad. Antes de 1998, Happo-One ya era una de las estaciones de referencia del valle de Hakuba, con un desnivel considerable para los estándares japoneses —de 760 a 1.831 metros de altitud, un dominio de 200 hectáreas, 13 pistas y 24 remontes— y un terreno con la inclinación y la longitud que exigen las pruebas de velocidad, las más duras del calendario alpino en cuanto a desnivel y trazado. Cuando esquío ahí lo noto enseguida: no es una pista cualquiera reconvertida para la ocasión, es terreno pensado de origen para ir rápido.
Lo que queda hoy de todo aquello
Más de dos décadas después, Happo-One sigue siendo la estación más grande y con más carácter competitivo del valle. Las pistas donde se disputaron el descenso y el súper-G olímpicos siguen abiertas al público, y esquiarlas es la forma más directa que conozco de conectar con esa historia: no es un museo, es una estación en activo que mantiene el mismo perfil de terreno que la hizo merecedora de los Juegos. Si quieres conocer el resto de estaciones del valle donde está Happo-One, la guía completa está en Esquiar en Hakuba: guía completa del valle.
¿Te gustaría esquiar las mismas pistas donde se disputaron los Juegos Olímpicos de Nagano 1998? Descubre el viaje de esquí a Hakuba y Myoko en grupo de Full Experiences, guiado por Pepín Román.