Travesía en barco privado Coron-El Nido: guía completa

Travesía en barco privado Coron-El Nido: guía completa

Si has investigado un viaje a Palawan, seguro que te ha aparecido una y otra vez: la travesía en barco de Coron a El Nido. Es, sin exagerar, una de las experiencias de navegación más espectaculares que he vivido en el sudeste asiático, y también una de las más difíciles de organizar por libre. Te cuento exactamente en qué consiste, cómo es día a día, y qué debes saber antes de decidir si la haces por tu cuenta o en grupo organizado.

Qué es la travesía Coron-El Nido y por qué es única

Coron y El Nido están en extremos opuestos de la isla de Palawan, separados por un tramo de mar sin carretera que los conecte. La única forma de ir de uno a otro por agua —aparte del avión— es esta travesía en banca, la embarcación tradicional filipina, que recorre en varios días un archipiélago de islas de roca caliza, lagunas escondidas y playas sin nombre a las que no se llega de ninguna otra manera.

No es un traslado. Es la experiencia en sí misma: cada parada es una isla distinta, con su propio arrecife, su propia cala y, casi siempre, ni un alma alrededor. Todavía recuerdo la primera vez que hice esta ruta y pensé que me había equivocado de mapa, de lo vacío que estaba todo.

Cómo es el recorrido día a día

La travesía la organizo siempre en tres jornadas de navegación. El primer día salimos de Coron y hacemos el primer tramo por islas remotas, con paradas para nadar y hacer snorkel en arrecifes vírgenes; esa noche dormimos en una playa aislada. El segundo día navegamos entre formaciones de roca caliza que parecen sacadas de otro planeta, con snorkel entre tortugas y rayas en zonas donde apenas hay tráfico de barcos, y pasamos la segunda noche de nuevo en una isla remota. El tercer día llegamos hasta El Nido, con las playas más fotografiadas de toda la ruta antes de tocar tierra por la tarde. Cada jornada combina navegación, paradas para nadar o bucear y tiempo en playas a las que solo se llega en barco.

Dónde dormimos

Aquí está la parte que más sorprende a todo el mundo que no conoce la ruta: las dos noches de travesía se duerme en tiendas de campaña montadas directamente en playas remotas, sin infraestructura alrededor. No hay hotel, no hay resort, es la propia isla. Es la parte más «expedición» de todo el viaje, y también la que más me repite la gente al volver, cuando le pregunto qué se lleva de recuerdo.

Qué nos vamos encontrando por el camino

En los tres días es habitual toparnos con lagunas de aguas turquesas rodeadas de paredes de roca caliza, arrecifes de coral en buen estado con snorkel apto para todos los niveles, playas de arena blanca completamente vacías, y fauna marina que va desde tortugas y rayas hasta, según la época, algún tiburón de arrecife pequeño. Si además te interesa el buceo, parte de la zona por la que navegamos está cerca de los famosos pecios de la Segunda Guerra Mundial en Coron, uno de los mejores destinos de wreck diving del mundo.

Por qué casi nadie la organiza bien por libre

Se puede intentar montar esta ruta por cuenta propia, pero en la práctica es complicado: hay que coordinar embarcación, tripulación local, permisos de las distintas islas —algunas están gestionadas por comunidades diferentes—, logística de comida y agua para tres días sin acceso a tiendas, y el propio montaje del campamento cada noche. La mayoría de viajeros que lo intentan por libre acaban dependiendo igualmente de operadores locales para varios tramos, así que al final no ahorran tanto como pensaban.

Cuando la organizo yo, todo eso —embarcación, tripulación, permisos, comida, campamento— está resuelto de antemano, y el grupo solo se preocupa de disfrutar los tres días.


Si quieres vivir esta travesía dentro de un viaje completo por Filipinas, con guía español y grupo reducido, en Full Experiences la incluimos como el tramo central de nuestro viaje a Filipinas en grupo.